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La creencia de que existe una relación entre la articulación temporomandibular y la postura, o incluso de la postura con la oclusión, es un tópico muy controvertido dentro del campo de la disfunción temporomandibular. Pero realmente, ¿qué hay de cierto?Durante mucho tiempo se ha pensada que una mala oclusión, provocaba cambios posturales, lo que quiere decir que las personas con un tipo de oclusión tenían tendencia, a tener un tipo de compensaciones en todo el cuerpo. Especialmente la osteopatía, como terapia alternativa, ha promovido este concepto de las relaciones biomecánicas de la postura, la maloclusión, el trastorno temporomandibular, etc., basándose en relaciones de cadenas musculares, por las cuales la mandíbula se relacionaba con todo el cuerpo. De esta manera, una alteración en la postura, por el acortamiento de ciertas cadenas musculares podía provocar un trastorno temporomandibular y viceversa (1). No obstante, esto es lo que se propone desde la osteopatía, veamos qué es lo que propone la ciencia. Postura, dolor y ATM. Por un lado, parece erróneo relacionar la disfunción temporomandibular (DTM) y la postura cuando hay dolor, ya que la mala postura puede ser más bien la consecuencia del dolor, tratando de huir de él (postura antiálgica) (2). En este sentido, T. Rocha et al (2), realizaron una investigación en la que comparaban la postura de sujetos con desplazamiento del disco, que no padecían dolor, y personas sin ningún trastorno temporomandibular. En sus hallazgos descubrieron que no había ninguna diferencia entre ambos grupos tanto en la postura estática como dinámica. Sin embargo, ambos grupos mostraban una posición adelantada de la cabeza, lo cual parece indicar que más bien es una adaptación al estilo de vida actual. Por otro lado, Mariana C. Ferreira et al (3), realizan una investigación en mujeres que sufrían migrañas. Así se compararon un grupo de mujeres que sufrían migrañas y trastorno temporomandibular, un grupo de mujeres que sufrían migrañas, pero no tenían ningún trastorno temporomandibular, y un grupo control que no padecías ninguna patología. Los resultados obtenidos de este estudio demostraron que, tanto las mujeres que tenían migraña sin problema de ATM como las que padecían migraña y problemas de ATM, presentaban cambios posturales significativos con respecto al grupo control. Lo cual demuestra que la migraña provoca cambios posturales, probablemente tratando de evitar el dolor o la irritación de estructuras periféricas sensibilizadas, pero no de la correlación de la disfunción temporomandibular y la postura. Cabeza y postura craneocervical. En este sentido, también ha existido la tendencia a pensar que los problemas mandibulares y de oclusión, podían provocar cambios en la columna cervical. Sin embargo, sobrada evidencia demuestras que los problemas de la articulación temporomandibular no se correlacionan con trastornos posturales de la región cervicocraneal (4–9). Sin embargo, es el adelantamiento de la cabeza lo que muestra relación con el dolor de cabeza en cefalea tensional, o en la migraña (10,11). Es decir, parece ser que los trastornos de la ATM no provocan problemas posturales, pero que ciertos patrones posturales, como el adelantamiento de la cabeza, pueden ser precursores de los problemas de la región craneocervicomandibular. ¿Entonces la ATM no tiene ninguna relación con la postura?Parece ser que, con los hallazgos explicados hasta el momento, ese tópico de la relación de la ATM y la postura pierde sus bases. Sin embargo, Amaral et al (12), realizaron una investigación en la que comparaban el equilibrio de un grupo de personas sin disfunción temporomandibular, con otro grupo con disfunción temporomandibular. Ambos grupos recibían una movilización no específica de la articulación y después se les volvía a valorar su control postural. Los resultados que obtuvieron los investigadores demostraban que la movilización de la ATM mejoraba el control postural, especialmente en las personas con DTM, y sobre todo con los ojos cerrados. Parece ser que, la relación neurológica entre el sistema estomatognático y el control postural reside, en la conexión funcional entre el sistema trigeminal y el núcleo vestibular (12). Así, el núcleo trigeminal se proyecta en el núcleo vestibular controlando la función motora de los ojos y la cabeza, y recibiendo información de los músculos extraoculares y del cuello. Por tanto, este hecho relata la posibilidad de que tras movilizar la ATM se provoque una inhibición dolorosa en el núcleo trigeminal y esto implique una mejora en la información propioceptiva y en la respuesta del control postural (12). CONCLUSIONESLa ciencia, hoy en día, no encuentra relación entre los problemas de ATM y la postura. El modelo mecanicista está obsoleto y debemos tender a observar los trastornos desde un punto de vista bio-psico-social y neurofisiológico. Parece ser que la ATM tiene una relación directa con el control postural por su inervación a través del N. Trigémino. No hay que dudar en buscar un fisioterapeuta especializado en la disfunción temporomandibular, y no fiarnos de tópicos extendidos en nuestra sociedad.